lunes, 23 de noviembre de 2015

Trastornos alimenticios

Los trastornos de la alimentación, también conocidos como psicopatología alimentaria, son alteraciones emocionales que conllevan una preocupación excesiva por el peso y la figura corporal. Las personas que padecen algún desorden de este tipo dan importancia obsesiva a los alimentos, alrededor de los cuales giran todos sus pensamientos, sueños, problemas y su vida en general.


Los dos tipos más comunes de trastornos alimenticios son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa (más conocidas simplemente como “anorexia” y “bulimia“). Pero actualmente, se están detectando otros trastornos relacionados con la alimentación que no solían ser tan comunes, como el trastorno por atracón, los trastornos relacionados con la imagen corporal o las fobias a determinados alimentos.

Problema multifactorial


No se trata de padecimientos aislados, sino que intervienen múltiples factores personales, familiares y sociales. Por ejemplo, baja autoestima, derivada de comparaciones propias y externas entre amigos y familiares, episodios traumáticos (abuso sexual), la influencia de los medios de comunicación (estándar de belleza), fobia a subir de peso (anorexia y bulimia) o a estar delgada (comedor compulsivo).

Las personas con trastornos de la alimentación pierden el sentido de la realidad, se someten a dietas o ejercicio excesivo que ponen en peligro su vida. Existen dispersiones serias en la dieta, es decir, se puede manifestar comiendo raciones extremadamente pequeñas o a la inversa, con atracones de comida excesivos.


Algunos trastornos de la alimentación frecuentes son:


Anorexia nerviosa: Miedo intenso a ser obeso. Se manifiesta por una baja por lo menos del 15% de su peso corporal.

Bulimia nerviosa: Tendencia a comer demasiado para después purgarse o vomitar todo. Generalmente está cerca de su peso corporal, por lo que es menos reconocible.

Comer compulsivamente: Ingesta desproporcional de alimentos como forma de compensa emocional. Tiene serias consecuencias como obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardíacas.

Ortorexia: Obesión por lo que el paciente considera una "buena alimentación" y que, por el contrario, lo lleva a evitar grasas, proteínas y vitaminas básicas para el organismo. Paradójicamente su afán por "comer sano" lo lleva a una mala nutrición, anemias, etc.

Vigorexia: Adicción al ejercicio a la que se suma una visión distorsionada de sí mismos, al verse débiles y enclenques.

Perarexia: EL paciente cree que todo lo que se ingiere engorda, por lo que desarrolla obesión por las calorías que tienen los alimentos.

Seudorexia o pica: Deseo irresistible de comer o lamer sustancias no nutritivas como yeso, tiza, algodón, ceniza, etc.

Potomanía: Compulsión por beber gran cantidad de líquido, más de 4 litros al día, para obtener sensación de placer y saciedad.

Drunkorexia: Restricción alimenticia para compensar el consumo de calorías que proporcionan las bebidas alcohólicas.

Sadorexia: Se conoce como trastorno de la dieta del dolor. Va acompañado por bulimia y anorexia pero con episodios de maltrato corporal y dietas masoquistas.

Síndrome del comedor nocturno: Se consume en la noche más del 25% del total de las calorías requeridas.

Pregorexia: Aparece en mujeres embarazadas a las que les horroriza engorda. Suelen hacer dietas e inducir al vómito durante la gestación, lo que es muy peligroso para madre e hijo.

Tratamiento para los trastornos alimenticios



Cuanto antes se detecten, más fácil es tratar los trastornos alimenticios. Al ser enfermedades emocionales no tiene cura, pero sí se pueden controlar de forma adecuada. Se requieren terapias multidisciplinarias que incluyen médicos generales, nutriólogos, psicólogos, etc.

Anorexia

La gente que sufre de anorexia tiene mucho miedo de engordar y tiene una imagen distorsionada de las dimensiones y la forma de su cuerpo. Por eso es que no pueden mantener un peso corporal normal. Algunas personas anoréxicas restringen su ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.

Otras personas que padecen anorexia recurren a los atracones y las purgas: comen grandes cantidades de alimentos y tratan de deshacerse de las calorías obligándose a vomitar, utilizando laxantes o haciendo ejercicios físicos en exceso.

Bulimia

La bulimia es similar a la anorexia ya que la persona que la padece se da grandes atracones de comida y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito forzado o el ejercicio físico excesivo, para evitar subir de peso. Con el tiempo, estas medidas pueden resultar peligrosas.

El diagnóstico de bulimia se da cuando una persona se atraca y se purga de manera regular, al menos dos veces por semana, durante un par de meses. Estos atracones no son los que pueden darse en una fiesta, cuando comes cantidades excesivas de pizza y al día siguiente decides ir al gimnasio y comer más sano. Las personas bulímicas comen grandes cantidades de comida (con frecuencia comida chatarra) de golpe y suelen hacerlo a escondidas. La persona suele sentirse incapaz de dejar de comer y sólo logra detenerse cuando está demasiado llena para continuar comiendo. La mayoría de las personas que padecen bulimia después recurren a los vómitos, los laxantes o el ejercicio físico excesivo.

Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas anoréxicas suelen ser muy flacas y con peso inferior al normal, pero las que sufren de bulimia pueden tener un peso normal o estar un poco excedidas en peso.

Los efectos de los trastornos de la alimentación

Los trastornos de la alimentación son una enfermedad médica grave. Suelen estar acompañados de estrés, ansiedad, depresión y consumo de drogas. Las personas que padecen trastornos de la alimentación también pueden tener problemas físicos graves, como afecciones coronarias o insuficiencia renal. Las personas cuyo peso es, por lo menos, un 15% menor que el estándar normal correspondiente a su altura, seguramente no cuenten con la grasa corporal suficiente para mantener sus órganos y otras partes del cuerpo sanos. En los casos más graves, los trastornos alimenticios pueden provocar desnutrición grave o, incluso, la muerte.

En el caso de la anorexia, el cuerpo funciona como si se estuviera muriendo de hambre y la falta de alimentos puede afectar al organismo de muchas maneras:


  • caída de la presión, las pulsaciones y el ritmo de la respiración;
  • pérdida de cabello y rotura de las uñas;
  • ausencia de menstruación;
  • crecimiento de lanugo (pelo suave que crece sobre la piel);
  • mareos e imposibilidad de concentrarse;
  • anemia;
  • inflamación en las articulaciones; y
  • fragilidad ósea.

Los vómitos constantes y la falta de nutrientes característicos de la bulimia pueden provocar los siguientes problemas:


  • dolor estomacal constante;
  • daño en el estómago y los riñones;
  • erosión del esmalte dental (debido a la exposición a los ácidos del estómago);
  • agrandamiento de las glándulas salivales de las mejillas debido a los vómitos frecuentes;
  • ausencia de menstruación; y
  • pérdida de potasio (esto puede desencadenar problemas cardíacos e incluso la muerte).

Las personas con el trastorno por atracones que aumentan mucho de peso tienen mayor riesgo de padecer diabetes, afecciones coronarias y algunas enfermedades relacionadas con el sobrepeso.

Atracones y falsa imagen corporal

Reconociendo que los trastornos alimenticios son muy frecuentes en la adolescencia creo necesario el acompañamiento familiar y de amigos en esta etapa, ya que si ellos no son quienes se dan cuenta y deciden tratar e intentar revertir la situación, no hay quien lo haga. Como han escuchado los relatos impactantes de las jóvenes de los documentales, su entorno tiene mucho que ver; por ejemplo en el caso de quien mencionaba que desde que comenzó a adelgazar sus logros fueron vistos de una manera mas significativa en comparación a cuando realizaba lo mismo y hasta se esforzaba mucho mas y ni siquiera se la tenia en cuenta. Las opciones de tratamiento dependen de cada persona y de cada familia, pero existen muchas opciones para que superes un trastorno alimenticio. La terapia puede ayudarte a retomar el control y a aprender a aceptar tu cuerpo, tal como es.

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